Solana Juana. El cerro de la noche de San Juan.

La toponimia menor es quizá uno de los aspectos más genuinos que existe en el medio rural (y en las ciudades, claro). A falta de otro tipo de ordenación del ámbito rural, durante siglos, los habitantes de los núcleos de población que se mantuvieron o crearon tras la conquista y repoblación, se regían por un tupido elenco de nombres propios con los que se fueron bautizando áreas de labor, montes y lomas.

Todo el mundo conocía donde se encontraba tal o cual paraje, siempre denominados de acuerdo a alguna de sus características, ya fueran estas su morfología, su función para la actividad humana, la localización de una construcción o incluso el nombre propio de alguno de los que debieron ser sus antiguos propietarios.

Localización de Solana Juana. Base cartográfica IGN.

Entre las decenas de topónimos que se han conservado en Alustante hoy trataremos sobre uno con un curioso nombre: Solana Juana. Para quienes no conozcan su ubicación, se trata del cerro donde se encuentran los Arenales, en las inmediaciones del antiguo camino de Molina, a unos 1,8 km al noroeste del casco urbano del pueblo.

Como indica la primera parte del nombre, se trata de un paraje localizado en solana, esto es, orientado al sur y/o sureste. Posee, pues, una insolación prácticamente completa a lo largo del día. El problema surge en el momento de determinar qué significa eso de “Juana”.

La primera hipótesis que surge es que se trata de un antropónimo, es decir, un topónimo que surge por el nombre propio de una persona, en este caso Juan, Juana. De ser así, esta sería la solana (de) Juana, o quizá de Juan, uno de los nombres de persona más comunes en el pasado, especialmente durante de la Edad Media, momento en el que presumiblemente surge este topónimo.

Cima de Solana Juana (1.541 m.), con el camino de Molina debajo.

A este respecto hay que recordar que se trata de un paraje intensamente humanizado, con una gran corraliza en la cumbre y numerosas tablas o bancales hoy abandonados en la ladera. Es muy abundante la cerámica que se halla en estas áreas de labor, procedente de muladares donde, aparte del estiércol para abono de los campos, podían arrojarse cacharros rotos. Buena parte de esta cerámica es de Teruel, tanto de la serie verde-morada medieval como de la azul, más avanzada en el tiempo. Esto da una idea de la antigüedad de dichas tablas que, no obstante, estuvieron en uso hasta el siglo XX.

Sin embargo, observamos una cualidad de este cerro que puede ser también el origen de su nombre: en este paraje se pone el sol la víspera de San Juan, 23 de junio. Ciertamente, si se observa la puesta de sol desde el barrio viejo de la iglesia, o sea, desde el Castillo, en estas fechas del solsticio de verano, esta se produce más o menos en este punto, de modo que los últimos rayos de sol parecen iluminar el cerro.

Alustante desde Solana Juana

Esta cualidad, digamos, astronómica, hace que este cerro sea un hito en el calendario local, que se opone a otro paraje en el que, observado desde el mismo punto, desde el Castillo, se oculta el sol en el solsticio de invierno: la Umbría del Diablo, en las proximidades de Valhondo.

Una última propuesta, esta, lo reconozco, mucho más rebuscada y por ello menos probable, es que, a través de las lenguas romances que llegaron a este territorio durante la repoblación, ese Juana tuviese un origen latino en ianua, esto es, ‘puerta’. ¿Puerta de qué? Pues puerta, entrada o salida, del pueblo por el camino de Molina, que discurre por su pie. Una curiosidad urbanística de Alustante es que Solana Juana es visible desde la plaza Mayor y desde otra de las vías urbanas por las que discurría este camino procedente de Albarracín: la calle de las Cuatro Esquinas.

Solana Juana desde la plaza Mayor.

Así pues, este cerro sería también un hito caminero, una referencia para los viajeros para retomar su camino una vez llegados a Alustante. No había más que preguntar por el camino de Molina y cualquier vecino o vecina podría indicarte: “Siga vuestra merced el camino buscando aquel cerro, y por allí hallará la carrera a la villa”. Efectivamente, Carravilla es el nombre que recibió este y otros muchos caminos locales a Molina en las aldeas del Señorío. Pero este es otro topónimo que también tiene su historia.

4 opiniones en “Solana Juana. El cerro de la noche de San Juan.”

    1. Hola María José!! Pues podría ser lo que dices del espliego. Lo cierto es que es un lugar muy especial, cuya particularidad no sé explicar. Miraré lo del espliego.
      Saludos!!!
      Diego.

      1. Hablando del espliego o la lavanda, ayer unos cuantos alustantinos visitamos la hermosa villa de Brihuega con sus calles decoradas de malva, violeta o lavanda como los briocenses o brihuegos prefieren denominar. Al atardecer visitamos sus campos sembrados de espliego donde, no sin cierta precaución de las abejas, nos fotografíamos y pregutamos si se podría hacer algo semejante en los campos de Alustante, siendo u. incentivo para los visitantes

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