Un camino de Santiago por Alustante

Hace unos años llegaron a Alustante dos ciclistas procedentes de algún punto del antiguo Reino de Valencia buscando el Ayuntamiento. Iban con sus equipajes en los portamaletas y el color tostado de sus caras delataba un largo camino ya recorrido. Podrían haber pasado por unos de los muchos veraneantes que recorren la Sierra cada año. Sin embargo, un no sé qué decía que esos ciclistas no eran unos turistas al uso.

ꟷBuenas tardes ¿El bibliotecario? –preguntó uno de ellos, el más viejo, todavía subido a la bici.

ꟷSí, soy yo, ¿en qué les puedo ayudar?

ꟷNos han dicho que nos podría poner usted el sello del Ayuntamiento aquí –dijo. Y enseñando un librito manoseado, con varios sellos de pueblos más o menos vecinos, más o menos lejanos, añadió–:  Estamos haciendo el camino de Santiago; es una Compostelana.

Cruz de Santiago en una de las claves de la iglesia. Los colores, quizá, no se corresponden con los originales, dado que se trata de un repinte de 1986-87

El ojiplático bibliotecario se quedó mudo y, sin rechistar, les hizo un gesto con la mano indicando que le siguieran. Fue, desde luego, uno de los acontecimientos más interesantes de aquel verano.

Lo cierto es que desde hace bastantes años venimos defendiendo el discurso de un camino de cierta importancia en el pasado por este pueblo que uniría Valencia con Burgos (Sanz, 2019) y que, acaso, pudo servir también de camino de peregrinos a Santiago de Compostela. Ciertamente, esto puede sonar extraño hoy, pero poco a poco se van recopilando datos que confirman que, aunque no se tratara de una ruta masivamente frecuentada, sí que tenía la suficiente entidad como para que haya quedado algún vestigio de su existencia.

Uno de los principios de la caminería histórica es que el viandante del pasado no tenía tan desarrollado el sentido del turismo como el actual. A veces ni mucho ni poco: o sea, nada. Los senderos excursionistas que se vienen pintando en los mapas últimamente so pretexto de tal o cual ruta histórica adolecen de este dato.  La gente se desplazaba poco por norma general  y, cuando lo hacía, trataba de recorrer los caminos más cortos en función de su(s) destino(s). Los rodeos innecesarios eran una pérdida de tiempo y dinero, los pasos por ciertos puertos, evitados, y las entradas en montes cerrados una temeridad. Así pues, las rutas del pasado solían tender a la línea recta, salvando cerros, ríos (buscando vados y puentes) y bosques.

Pongamos que trazamos una línea recta desde la puerta de Serranos de Valencia al arco de Santa María de Burgos. Hoy con herramientas tan alcance de todos como Google Earth podemos hacerlo. Allí aparecerán algunos de los puntos por los que pasaría esta ruta: Valencia, Lliria, Villel, Albarracín, Bronchales, Alustante, Molina, Maranchón, Medinaceli, Burgo de Osma, Salas, Lara y Burgos. En otra ocasión hablaremos de las cualidades económicas que tuvo esta ruta, sin embargo, esta vez trataremos sobre los datos sobre el posible paso de peregrinos por Alustante.

Línea teórica por cuyas proximidades pasaría el camino más recto entre Valencia y Burgos.
Base cartográfica Google Earth.

Los hermanos Ubieto, Antonio y Agustín, historiadores de la Universidad de Zaragoza, se dedicaron al estudio de los caminos de Santiago en Aragón. Antonio Ubieto ya señaló algunas características comunes de los lugares por los que había pasado una ruta de este tipo (1). No es necesario decir que, aunque la ruta jacobea más famosa hoy es el llamado Camino Francés, que recorre el norte de la Península, caminos de Santiago los hubo por toda ella.

Pues bien, según este historiador, era bastante habitual hallar referencias a varios santos protectores de los peregrinos en los lugares por donde pasó uno de estos caminos: Santiago, por supuesto, San Martín, San Cristóbal, San Salvador (Ubieto, 1993). Por su parte, Agustín Ubieto añade la Virgen del Pilar, por las connotaciones jacobeas de esta advocación mariana, aunque esta devoción se habría expandido por Aragón y el resto de España tardíamente, en los siglos XVII y XVIII (Ubieto, 2016: 161,170).

Aparte del paso por Alustante de ese camino, de claras funciones comerciales, entre Valencia y Burgos, existen varias razones para pensar que también fue utilizado por los peregrinos provenientes de Valencia, o desembarcados en su puerto para llegar a Santiago. Así, siguiendo las hipótesis de los Ubieto, hallamos en primer lugar hasta tres referencias a Santiago Apostol en la iglesia de Alustante: por un lado, una cruz de Santiago en una de las claves de la bóveda localizada a los pies del templo parroquial, de principios del siglo XVI; una imagen de Santiago peregrino en el retablo mayor, de principios del XVII; una tercera referencia es la representación en el ángulo superior izquierdo de dicho retablo, más tardía, de finales de ese siglo.

Santiago peregrino en una de las calles del retablo mayor de la iglesia tras su restauración en 2000.

San Cristóbal (siglo XVIII) es otra advocación que cuenta con imagen en la iglesia de Alustante, concretamente en el ático del retablo de la Virgen de la Natividad, patrona del lugar.  En  cuanto a la Virgen del Pilar, en 1718 el mercader de lanas Pedro de Lahoz Malo construye a la vera del camino procedente de Albarracín una ermita, a modo de oratorio privado, dedicada a esta advocación mariana.

Sin embargo, la prueba definitiva del paso de peregrinos por Alustante es la existencia durante siglos del hospital de San Martín. Estaba localizado a los pies de la torre de la iglesia y tenemos referencias documentales a él desde mediados del siglo XVI (2), aunque su existencia pudo ser muy anterior. Según el libro de cuentas de este hospital, a medias concejil, a medias parroquial, servía “para el albergue y refugio de los pobres, peregrinos y pasageros(3). Este uso también se encuentra en el Catastro de Ensenada, el cual señala que en 1752 constaba de dos camas (4), desde luego, un muy humilde alojamiento.

Portada del antiguo hospital de San Martín de Tours de Alustante, hoy desaparecido.
Fotografía: María Jesús Mansilla (c. 1973)

No se puede saber quiénes eran las personas que se albergaban en él pues no se ha conservado registro alguno de huéspedes, si es que lo hubo alguna vez. Sin embargo, de vez en cuando, debido a su fallecimiento, queda constancia del paso por Alustante de personas de lejana procedencia, acogidas en el hospital de San Martín. Así, en 1780, murió en el hospital de Alustante Pablo Noselletas “natural de Ofco (¿Oscou?) en el obispado de Santa María de Loron (sic), de el Reyno de Francia(5). En 1803 se registró la defunción de Beltran Strada “natural de Astan en Champania, provincia de Francia, marido de Teresa Bagnerin, natural de Insprug (sic) en el Tirol, en Alemania(6).

Peregrinos como estos, o como los ciclistas llegados al pueblo hace unos años, no debieron de ser infrecuentes en Alustante, un alto en un camino que desde Valencia remontaba el Sistema Ibérico y descendía, por los páramos de Molina y Medinaceli, en dirección a las llanuras del norte de Castilla. Que muchas de las pequeñas historias de estas personas no se contaran, no quiere decir que no existieran. Que Alustante no haya contado como lugar de paso para los operarios que hoy diseñan senderos “históricos”, no quiere decir que por él no anduvieran aquellas personas.

Notas:

(1) Antonio Ubieto muere en 1990, de modo que el trabajo publicado en 1993 bajo el título Los caminos de Santiago en Aragón, fue una obra inconclusa que tuvo que ser terminada por las profesoras Cabanes y Falcón, de la Universidad de Zaragoza.

(2) Archivo Parroquial de Alustante. Fábrica, 12.1, 103v.

(3) Archivo Parroquial de Alustante. Hospital, 23.1, 80v.

(4) Archivo General de Simancas. Catastro de Ensenada. Leg. 99, 61r-63r

(5)  Archivo Parroquial de Alustante. Difuntos, libro II, fol. 183r.

(6) Archivo Parroquial de Alustante. Difuntos, libro III, fols. 29r-29v.

Bibliografía:

Sanz Martínez, Diego. «El camino de Albarracín a Molina» en Rehalda, Homenaje a Juan Manuel Berges Sánchez, nº 30 (2019), pp. 141-147.

Ubieto Arteta, Agustín. Caminos peregrinos en Aragón. Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 2016.

Ubieto Arteta, Antonio; Cabanes Pecourt, María de los Desamparados;  Falcón Pérez María Isabel. Los caminos de Santiago en Aragón. Zaragoza: Departamento de Cultura y Educación, D.L. 1993.

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